La brecha de riqueza latina es real, y esta es la estrategia para cerrarla
Por Elena Hernández | Summantis Financial Advisory

Voy a empezar con una cifra en la que pienso con frecuencia: $61,600.
Esa es la riqueza mediana de las familias latinas en Estados Unidos, según la Encuesta de Finanzas del Consumidor de la Reserva Federal. La cifra comparable para las familias blancas no hispanas es de $285,000: más de cuatro veces y media mayor.
Más de cuatro veces y media.
Esta brecha no existe porque las familias latinas trabajen menos. Todos los datos a los que tenemos acceso cuentan la historia contraria: los emprendedores latinos son el segmento de creación de nuevos negocios que más rápido crece en el país. Los trabajadores latinos tienen una de las tasas de participación laboral más altas de todos los grupos demográficos. La ambición, el sacrificio, la determinación: son innegables y están documentados.
La brecha existe por algo completamente distinto. Y después de más de 35 años trabajando directamente con familias, emprendedores e inversionistas latinos, creo que entiendo qué es.
Qué crea la brecha de riqueza
La brecha de riqueza latina no es un misterio. Es el resultado acumulado de desventajas específicas e identificables: muchas son estructurales, algunas son culturales, y todas se pueden abordar con la estrategia correcta.
La primera es la falta de conocimiento financiero heredado. Muchas veces, la riqueza no es solo dinero: es información. Las familias que han acumulado riqueza a lo largo de generaciones transmiten conocimiento: cómo funciona el crédito, cómo estructurar un negocio, cómo usar los bienes raíces como apalancamiento, cómo invertir. Las familias que son primera o segunda generación en este país están empezando esa herencia de conocimiento desde cero. Eso no es motivo de vergüenza. Pero sí es urgente atenderlo.
La segunda es el acceso limitado al crédito. Las familias latinas tienen muchas más probabilidades de ser "invisibles" para el sistema de crédito; es decir, de no tener historial crediticio o de tener un expediente tan delgado que no alcanza a generar un puntaje. Sin historial de crédito, el acceso a hipotecas, préstamos para negocios y capital de inversión queda muy limitado. El sistema financiero exige un historial, y construirlo exige conocer las reglas.
La tercera es la falta de acceso a servicios bancarios y la desconfianza hacia las instituciones financieras. En las comunidades a las que he servido, he encontrado un escepticismo profundo, e históricamente justificado, hacia los bancos y las instituciones financieras. Ese escepticismo, aunque comprensible, ha llevado a muchas familias a manejarse en efectivo, fuera de los sistemas financieros formales. Y eso, como le explico a cada cliente, lo vuelve a uno invisible ante las mismas instituciones que controlan el acceso al capital.
La cuarta es depender de los ingresos del trabajo en lugar de los ingresos de los activos. El verdadero motor del patrimonio generacional no es el salario: son los activos. Bienes raíces. Participación en negocios. Portafolios de inversión. Cuando la riqueza depende sobre todo del trabajo, se detiene en el momento en que usted deja de trabajar. Cuando está en activos, sigue creciendo trabaje usted o no. La mayoría de las familias latinas todavía no ha hecho la transición de los ingresos del trabajo a los ingresos de los activos, y nadie les ha dado la hoja de ruta para lograrlo.
La estrategia para cerrarla
Quiero ser directa: la brecha de riqueza es real, es significativa y no se va a cerrar sola.
Pero tampoco es permanente. Es un déficit de conocimiento y de estructura, y ambos se pueden corregir con intención y con la orientación adecuada.
Este es el marco que he usado con miles de clientes para ayudarles a empezar a construir activos y no solo ingresos:
Hágase visible ante el sistema financiero. Abra cuentas bancarias personales y comerciales. Construya su perfil de crédito de forma deliberada, tanto el personal como el de su negocio. Establezca el rastro documental que el sistema financiero necesita para verlo como un participante digno de crédito. Esto no es rendirse ante un sistema imperfecto. Es estrategia.
Proteja primero lo que ya tiene. Antes de invertir, aségurese. Seguro de vida, seguro por discapacidad, cobertura por interrupción de negocio: estas son las redes de seguridad financiera que evitan que una sola crisis borre años de progreso. Preservar el patrimonio es tan importante como crearlo, y es algo que se pasa por alto una y otra vez.
Entre a los bienes raíces lo antes posible. Los bienes raíces siguen siendo el vehículo de creación de patrimonio más accesible para las familias trabajadoras y de clase media. En California, incluso las propiedades de inversión de precio moderado en mercados como Bakersfield y el Inland Empire han ofrecido una apreciación constante e ingresos por renta. Cada año que espera es un año de crecimiento acumulado que no recupera.
Estructure su negocio para acceder a capital. Si tiene un negocio, este debe estar debidamente constituido, operar a través de una cuenta bancaria comercial exclusiva, estar construyendo su propio perfil de crédito y mantener registros financieros en orden. No porque alguien lo vaya a auditar, sino porque el día que quiera crecer, esa estructura marcará la diferencia entre obtener financiamiento y que se lo nieguen.
Invierta sin descanso en su educación financiera. Lo más importante que puede hacer por el futuro financiero de su familia es aprender cómo funciona el dinero, y luego enseñárselo a sus hijos. Así es como la herencia de conocimiento que las familias adineradas dan por sentada empieza a crearse en su familia, a partir de hoy.
Por qué Summantis existe para esta comunidad
Summantis nació, en parte, de Hispanos Unidos, una organización creada específicamente para impulsar el empoderamiento financiero de la comunidad hispana.
Ese origen no es un detalle en nuestra historia. Es nuestro fundamento.
Nuestra Directora de Programas Globales en Español, Angélica Aguilar, dirige una división dedicada por completo a que las familias y los emprendedores hispanohablantes de todo el mundo reciban el mismo nivel de orientación estratégica que define todo lo que hacemos. Porque sabemos que la barrera del idioma muchas veces es una capa más de distancia entre las personas capaces y los recursos que necesitan.
En mis más de 35 años de trabajo, he visto lo que sucede cuando alguien de nuestra comunidad por fin tiene acceso a la información correcta en el momento correcto. He visto a quienes compraron su primera casa convertirse en inversionistas de bienes raíces. He visto a emprendedores a los que todos los bancos les dijeron que no acceder por fin al capital que les permitió crecer. He visto a familias que se habían resignado a la inestabilidad financiera diseñar un camino hacia el patrimonio generacional, y luego recorrerlo.
La brecha de riqueza latina es real. Pero también lo es la capacidad de nuestra comunidad para cerrarla.
La estrategia existe. Los recursos existen. Lo único que ha faltado —durante demasiado tiempo— es el acceso a una orientación diseñada para nosotros, por personas que entienden de dónde venimos y hacia dónde estamos decididos a llegar.
Eso es lo que Summantis está aquí para ofrecer.
— Elena Hernández, fundadora y CEO de Summantis
📞 +1 (661) 213-9152
Este artículo se publica con fines exclusivamente educativos y no constituye asesoría financiera, de inversión, fiscal ni legal. Las circunstancias de cada persona son distintas.



